El euribor, Esperanza Aguirre y la sensibilidad fiscal

La otra mañana me desayuné con un titular del diario Expansión que reza El precio perjudicó el resultado de la subasta de activos del Gobierno relativo al fondo dotado para aportar liquidez a las entidades financieras que se celebró el pasado 20 de noviembre. Según esta información el hecho de que se adjudicara poco más del 40% del importe inicialmente previsto por el Gobierno se debió a que tenía “un coste poco atractivo”. Es decir, las entidades que no obtuvieron financiación era porque no estaban dispuestas a pagar por esta línea de liquidez más del 3.15%, tipo marginal o resultante del cierre de la subasta. Y eso porque “lesionaba su cuenta de resultados”, considerando tanto las bajadas anunciadas como teniendo en cuenta que acudir al BCE todavía les sale mucho más barato según dicha información.

Eso sabiendo que el Euribor a un año, tipo al que se prestan hipotéticamente los bancos, estaba ese mismo día al 4.17%, y que el Euribor con el que esos mismos bancos iban a revisar las hipotecas a los desafortunados que les tocara sería al 5.28%, -Euribor de Octubre- .

No deja de ser indignante la frivolidad con la que la banca está respondiendo al esfuerzo del Estado por dar estabilidad a su gestión de liquidez y deja aún más patente la falta de representatividad que  supone el Euribor como índice de referencia de las hipotecas a tipo de interés variable.

No soy fanática de las intervenciones del Estado en los mecanismos del mercado. Pero cuando estos mecanismos fallan entiendo que la política debe tomar cartas en el asunto. Medidas como las tomadas en Italia, limitando al 4% del tipo de interés de las hipotecas, es un camino a seguir, en el entendido que identifica el problema y propone una solucion, por muy perfeccionable que sea.

Por eso cuando veo medidas como la anunciada a bombo y platillo de que los madrileños podrán deducirse por la subida del Euribor de nuestra ahora gran estadista mundial, no puedo más que sonrojarme. Porque bajo esa imagen de ser voz del clamor popular de la Sra. Aguirre, los números dicen que en el mejor de los casos esa deducción se elevaría a 135 euros (según sus cálculos) para familias que pueden estar pagando más de 1.000 euros al mes en intereses.

Es decir, que en términos de sensibilidad fiscal, la subida del euribor le preocupa tanto a la Sra. Aguirre como dos uniformes de dos niños en la escuela privada.

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