Y si nos diera por pensar mal

Cuando se anuncia el proceso de Privatización del Canal de Isabel II decidí recabar la opinión de Ian, un amigo conocedor de la era Thatcher, anacrónico espejo en el que se mira Esperanza Aguirre.

Y, a modo de abogado del diablo, hice míos los argumentos de Ignacio González y le expuse el esquema de la privatización.

“(…) y así obtendremos la financiación para acometer la ampliación y mejorar el sistema de abastecimiento, sin necesidad de recurrir al endeudamiento o a una subida excesiva de la tarifa del agua a los ciudadanos”

Para mi sorpresa, Ian respondió: “Bueno, más que a privatizar tendrías que haber empezado con vamos a regalar.”

“Privatizar es vender una empresa pública al sector  privado trasmitiendo el riesgo empresarial, es decir, que la gestione en un entorno de incertidumbre obteniendo un retorno sobre las inversiones realizadas”

“Lo que me cuentas es recabar de unos inversores dinero y hacerlos accionistas de una empresa. Y les dices, no os preocupeis, que las inversiones necesarias correrán por mi cuenta, y sin tocar mucho las tarifas oficiales ya teneis asegurada una buena renta.

Entonces, ¿es como emitir deuda y pagar un interés fijo por la misma?.

“Con la diferencia de que además de recibir un interés, le entregas el control de la gestión de las aguas de Madrid, y el dinero invertido siempre lo pueden recuperar vendiendo las acciones”.

Eso lo dices porque no haces más que pensar mal -le contesté enrrabietada por la forma en que había desabaratado mis (Ignacio’s) argumentos.

“Si pensara mal me preguntaría si la Comunidad de Madrid tiene cerrados los grifos de la financiación para acometer estas inversiones por tener deuda implícita no reconocida o cual es la razón de que no se financie como lo ha hecho hasta ahora”

“Si pensara mal me preguntaría qué nuevas obras hidráulicas son necesarias ahora que ha terminado el ciclo urbanístico expansivo o si alguien quiere tener su particular guerra del agua y notoriedad nacional emulando a Camps y con miles de pequeños accionistas como ariete para su causa.”

“Si pensara mal me preguntaría para qué tanto protagonismo de algún político o si lo que busca es una jubilación de oro al frente de esa empresa con unos accionistas agradecidos”

Llegados este punto decidí concluir la conversación atribuyendo al peculiar humor inglés lo escuchado y alejando de mí la máxima castellana de piensa mal y acertarás.

2 comentarios en “Y si nos diera por pensar mal

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