Caja Madrid, Blesa y el PP

Más allá de la causa que ha aparecido en los medios de comunicación como determinante del proceso judicial iniciado contra Miguel Blesa (la compra irregular del City National Bank de Florida), la historia de este peculiar banquero es la historia de la utilización partidista y fuertemente politizada que ha realizado el PP en Caja Madrid en los últimos quince años.
De la mano de José María Aznar y con el hoy ministro de Justicia Ruiz-Gallardón al frente de la comunidad madrileña y sin contar con trayectoria financiera alguna, Blesa entró a presidir el Consejo de la Caja en 1996. Y salió de la entidad en 2010 enfrentado a Esperanza Aguirre e Ignacio González y apoyado una vez más por su inicial mentor Ruiz-Gallardón. Durante esa etapa de casi quince años largos, el poder económico y político madrileño se movió alrededor de él y de sus apoyos. El PP de Madrid controló los designios de la Caja, determinó, directa o indirectamente, quiénes eran los empresarios que prosperaban con créditos por encima de sus posibilidades, tal y como se evidencia en el caso de Díaz Ferrán, o cuáles eran los desarrollos urbanísticos que se consideraban absolutamente necesarios como los impulsados por Martín Fadesa, operaciones éstas últimas especialmente significativas: no olvidemos que tras protagonizar una bancarrota por 7.000 millones de euros, Martín Fadesa provocó un agujero de más de 1.000 millones sólo en Caja Madrid.
Detrás de cada decisión hay un motivo, y habrá que ver qué motivación había tras cada una de las operaciones financieras supuestamente erróneas que condujeron al rescate
financiero de España para cubrir el agujero de 40.000 millones generado por bancos y cajas al que Bankia ha “contribuido” con un auténtico foso de 24.000 millones de euros, algo sin precedentes en la historia de la Comunidad de Madrid (y en la de España), con
un saldo de más de 4.000 despidos y con el sometimiento al sacrosanto Memorandum de Entendimiento (MOU) de la Unión Europea, que hace que la Troika, convertida en “los hombres de negro”, nos visite y nos apriete exigiendo recortes.
Todo esto ocurrió sin impedimentos y al amparo de una situación económica en la que la impunidad casi llegó a formar parte del estado anímico de nuestra sociedad. No ocurrió por casualidad, ni por generación espontánea: fue así porque un partido político, el Partido Popular, encontró en Caja Madrid, la principal institución financiera regional y una de las más importantes de España (la cuarta), un brazo armado para favorecer sus intereses. Aznar, Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre e Ignacio González, jugaron con
fuego convirtiendo la entidad en un instrumento a su servicio, pero en ese juego nos han quemado a todos.
No sé cómo actuará finalmente la Justicia, no sé hasta dónde se llegará; pero estoy absolutamente convencida de que éste es un caso en el que la ética ciudadana debería llevarnos a pensar si se puede aceptar que la utilización partidista y política de una
entidad financiera le salga gratis a quienes nombran a su más alto responsable. A quienes
un día nombraron a Miguel Blesa.

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