Cuando el silencio es cómplice

¿Debemos consentir que el caso Quijorna se convierta en algo anecdótico? ¿Que pasen los días, se calmen los ánimos y nos olvidemos de lo que allí realmente pasó?

El pasado sábado, 28 de septiembre de 2013, un colegio público de esa localidad albergaba una exposición muy singular. Las llamadas Primeras Jornadas de Exposición, Militaria y Cultura de la Defensa, se convertían en una feria y mercadillo de exaltación al franquismo y al nazismo. Algo insólito en la reciente historia de nuestro país; algo insólito porque se realizaba en un espacio público, municipal y democrático. Algo insólito porque fue visitada por la alcaldesa de Quijorna, y no mandó suspender tal aberración pública. Algo insólito, porque la alcaldesa consideró posteriormente que no vio nada fuera de lo normal en ese mercadillo. Algo insólito, porque al día siguiente la propia alcaldesa realizaba un acto homenaje a “los caídos por Dios y por España”, como si aún viviéramos en la dictadura. Algo insólito, lo mires por donde lo mires.

Pero además de insólito, la actitud de la mujer que posee la alcaldía de Quijorna fue impropia de un cargo público, que el día que obtiene dicho cargo, “jura o promete cumplir y hacer cumplir la Constitución…”. ¿Qué tipo de Constitución es la que conoce esta alcaldesa? ¿Qué tipo de valores va a transmitir esta mujer a la ciudadanía que representa? Y la mayor de las dudas, si considera normal y por lo tanto no le llama la atención la simbología nazi y franquista, quiere decir que ¿si viviéramos bajo sus dictaduras lo consideraría normal?

Son muchas las dudas que se podrían ir planteando sobre la veracidad del juramento o promesa que la citada alcaldesa realizó el día en que se constituyó el Pleno municipal, dudas sobre su compromiso con los valores democráticos y la defensa de nuestra Constitución. Y esta duda, lamentablemente, se hace extensible a un Partido Popular, el de Madrid, que no ha sido en absoluto contundente con la actitud que ha tenido una destacada miembro del partido. Y sólo en el caso que este partido fuerce la dimisión, porque de forma voluntaria ya hemos visto que no, de dicha alcaldesa, podremos diluir esta duda.

Por principios éticos y democráticos, creo que es inexcusable dicha dimisión, por principios éticos y democráticos, pienso que es importantísimo que se corten estas actitudes impresentables de responsables públicos sin ningún atisbo de titubeo, por respeto a los ciudadanos e higiene democrática, los partidos que gobiernan o representan a ciudadanos deben ser inflexibles con el compromiso son la Constitución.

El Partido Popular no puede mirar hacia otro lado, hace unos meses ya lo hizo en Pinto, donde en las fiestas locales apareció una pintada pronazi en la Plaza de toros. Ni se suspendió el encierro, ni se borró la misma, ni siquiera se buscó una tela para tapar esa barbaridad, otra vez la NORMALIDAD. Pues esta vez, no debe, no puede, no es lógico que vuelva a pasar. Atajar actitudes que alientan a la extrema derecha y a la violencia, debe ser incuestionable. Y, erradicar de la vida política institucional a responsables públicos que no saben que la democracia es algo más que salir de alcaldesa, sino guardar y hacer guardar la Constitución, inexcusable.

2 comentarios en “Cuando el silencio es cómplice

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s